sábado, 23 de febrero de 2008

Electricidad, la sangre de la vida moderna

Como usuario de computadores, ya sea para trabajar, estudiar o jugar, reconozco que la mayoría de las actividades asociadas a la tecnología requiere cantidades elevadas de electricidad.

Por muchos años hemos vivido en el paraíso soñando con nuestras centrales hidroeléctricas y termoeléctricas. Pero la realidad es mucho más cruda que lo deseado. El combustible por excelencia para las centrales termoeléctricas ha sido el gas natural, que importamos desde Argentina y que por la alta dependencia al fallar este suministro debemos recurrir, en el caso que se pueda, a alternativas sucias como el petcoke, un residuo de la refinación del crudo de petróleo que es altamente cancerígeno pero muy barato.
En el caso de las centrales hidroeléctricas, un año de sequía los perjudica notablemente y su solución es inundar otro valle, cortar la vida de un río o recurrir a las reservas para la agricultura. También han bajado la tensión del servicio eléctrico de 220V en un 5%, así que tienen UPS configuren esta baja programada para que no se activen al bajar 5%.

En Chile hemos estado en la cuerda floja energética desde hace unos 5 años. No al nivel que presenciamos en noviembre de 1998, pero hacia allá vamos. Imaginen tener todos los días unas 6 horas sin electricidad
Estamos en presencia de un año seco, que ya causa sequía en algunas localidades, el gobierno autorizó el uso de reservas para agricultura por parte de las hidroeléctricas. Hasta ahora solo soluciones parche, nada a largo plazo o ecológicamente sustentable/renovable.

Actualmente, en nuestros hogares tenemos una gran herida por donde fluye la sangre tecnológica que da vida a nuestros computadores, televisores, ampolletas incandescentes ineficientes, etc.

Las ampolletas incandescentes (de filamento) utilizan un 80% de la energía para producir calor y solo un 20% para generar luz. Es por este motivo que las ampolletas eficientes, al no tener filamento, solo generan luz debido a la excitación de un gas por medio de una corriente eléctrica.

Una ampolleta eficiente de 20 Watts equivale a una incandescente de 100 Watts. Muchos me han dicho que las ampolletas inteligentes o de bajo consumo da una luz poco amigable, ese caso es el de las ampolletas de luz fría (más blanca). Existen en el mercado ampolletas eficientes de luz blanca y luz cálida (igual a la incandescente), es cosa de leer y saber elegir según el ambiente.

Como dato adicional, cada ampolleta incandescente de 100 W encendida 4 horas diarias gasta al año cerca de $12.000. Una casa tiene en promedio 12 de éstas, por lo que al año en puras ampolletas se consumen $144.000.

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